Cris, Juan y Fernando: Me voy de viaje.
"Una aguja magnetizada sobre una hoja que flota en el agua"
Simple y a la vez complejo, una curiosidad científica, un experimento para los que son nuevos en el mundo, un ultimo recurso para el perdido, una demostración de que el polo magnético no es el mismo que el geográfico.
Da vueltas, pero tarde o temprano fija su mirada en el mismo punto, da igual que la liberes mirando hacia el otro extremo, ella ya ha despertado. l conocer al imán ha descubierto su alma, ya no es una aguja, ahora es algo más.
¿No es maravilloso que señale el lugar pero no el camino que llega hasta él?
Lucio: El camino
"Tengo un GPS y con él también me he perdido. Y ME ENCANTA"
Sé a donde me dirijo, mi viejo amigo. Gracias a ti se cual es el viento favorable, el camino correcto y la carretera acertada, pero no por ello voy a seguirlos, he caminado campo a través, me he perdido a propósito y alguna vez hasta me he perdido sin quererlo pero te aseguro que así es mas divertido.
Arturo: ¿Fin del viaje? EL VIAJE
"Tardaré más tiempo en llegar al puerto... pero llegaré"
Resultó que el camino largo era el camino correcto y el viento favorable no era lo que parecía.
Ahí están todos esperando, pero no porque hayan llegado antes, sino porque desean que les explique las aventuras que he vivido, quizá eso consuele los corazones de aquellos que llegaron a la meta corriendo y ahí se dieron cuenta de que la medalla era el camino que dejaron atrás.
martes, 27 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
martes, 20 de octubre de 2009
Toys in the attic - Part I
Lolita Lollipop buscaba las pinzas para hacerse las cejas cuando se dio cuenta que no estaban en su sitio. Entonces buscó a su compañera de piso Paquita Palomita, pero no la encontró. Vio que la puerta que daba a la escalera de incendios del edificio estaba abierta y se temió lo peor…
Pero al mirar abajo, esperando ver a su amiga aplastada contra el asfalto, no vio nada extraño.
Los calvos seguían pasando por su calle, ausentes a los escupitajos que pudieran caer y, pese a que había algunas nubes en el cielo, no parecía haber nada de más ni de menos.
Decidió, entonces, subir por la escalera exterior, hasta la azotea. Tampoco sabía muy bien porque lo hacía, ya que su amiga podía haber bajado esas mismas escaleras y haberse largado, pero Lolita tenía una intuición.
El tacón de su Manolo izquierdo se engancho en la escalera, así que decidió dejarlo allí.
Cuando llego por fin a la azotea vio…
Pero al mirar abajo, esperando ver a su amiga aplastada contra el asfalto, no vio nada extraño.
Los calvos seguían pasando por su calle, ausentes a los escupitajos que pudieran caer y, pese a que había algunas nubes en el cielo, no parecía haber nada de más ni de menos.
Decidió, entonces, subir por la escalera exterior, hasta la azotea. Tampoco sabía muy bien porque lo hacía, ya que su amiga podía haber bajado esas mismas escaleras y haberse largado, pero Lolita tenía una intuición.
El tacón de su Manolo izquierdo se engancho en la escalera, así que decidió dejarlo allí.
Cuando llego por fin a la azotea vio…
… CONTINUARÁ
Etiquetas:
relatos cortos,
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